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Repercusión | Simposio virtual: Aislamiento "social" y salud mental

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Las respuestas a las preguntas realizadas en la actividad

El 12 de mayo se llevó a cabo el primer simposio virtual del CIC-P,  Aislamiento "social" y salud mental. Se realizó a través de Zoom, con amplia convocatoria en ambas instancias, incluso agotando la capacidad de la plataforma.

El objetivo principal de la actividad fue abordar las relaciones entre el aislamiento, llamado "social" y la salud mental, desde la perspectiva de la investigación clínica en psicología.

Participaron los/as investigadores/as Prof. Asist. Dr. Daniel Camparo, Asist. Lic. Teresa De Armas, Prof. Adj. Mag. Michel Dibarboure, Prof. Adj. Mag. Sebastián Llosa, Asist. Dr. Paul Ruiz y Prof. Agda. Lic. Rosa Zytner.

En la mañana, Daniel Camparo compartió su exposición La pandemia y los niños: el aislamiento como φάρμακον. Mediante los relatos de padres y terapeutas de  niños y niñas, trató cuestiones como el impacto del aislamiento en la salud mental, las diferentes preocupaciones y miedos, y las posibilidades para mitigar los efectos negativos del aislamiento que afectan a este sector vulnerable de la población y su entorno.

Seguidamente, Rosa Zytner presentó Aislamiento y subjetividad en tiempos del COVID-19, tratando el tema del aislamiento y la subjetividad en el contexto de la pandemia actual.

Para finalizar el primer tramo de este simposio, Paul Ruiz discutió los resultados preliminares de su encuesta sobre consumo de drogas en el aislamiento por COVID-19 en Uruguay, en su charla titulada Aislamiento y consumo de drogas.

En la segunda parte del simposio, contamos con la presencia de Michel Dibarboure, quien presentó su ponencia Infancias vulneradas por femicidio íntimo: orfandades silenciosas de la violencia.

Luego, Sebastián Llosa, en Conductas suicidas relacionadas a la pandemia: una revisión, algunos desafíos, compartió reflexiones sobre la temática en la que se especializa, el suicidio y los intentos de autoeliminación, con foco en el lugar de la investigación clínica y los desafíos en términos de políticas de salud,  estrategias sanitarias, dispositivos de apoyo psicológico, entre otros, ante el contexto actual.

Para cerrar las intervenciones de los expositores, Teresa de Armas presentó Coronamatrix vs. Inteligencia emocional, presentando su investigación sobre la supervisión como dispositivo de formación, compartiendo la idea de poner en juego nuestra inteligencia emocional para tramitar juntos los efectos disruptivos de la pandemia.

Llegando al final de cada encuentro, se realizó un productivo intercambio en el espacio para preguntas, que permitió la interacción entre los ponentes y las personas que asistieron como oyentes. Compartimos algunas a continuación:

 

Daniel Camparo

En caso de un niño con espectro autista el cual presenta un retroceso en su desarrollo y comportamiento ¿qué recomendaría hacer para mejorar esa convivencia? Alguna actividad o actitud que se pueda tomar frente a esta situación?

Cada persona con TEA es muy distinta de la otra, de modo que no hay recetas universales. Al mismo tiempo, niños y niñas con TEA pueden rápidamente presentar dificultades muy significativas en función de los cambios que se producen en su cotidianidad, lo que rompe con su necesidad de regularidad y estabilidad. Una actitud que puede ser muy favorable en esta situación es una organización previa de las actividades diarias, de forma clara y que pueda ser anticipada, en forma de una agenda o cronograma del día. Esto puede ayudarlos a organizarse a si mismos.

 

¿Dónde se puede encontrar la investigación de los sueños infantiles durante la pandemia?

La página de Facebook del investigador italiano Claudio Colace es @coronavirusanddreams

 

Si los niños se acostumbran a esta realidad, va a hacer más complicado volver a la realidad que estamos acostumbrados o sería una mejora para ellos? Ya podemos tener una noción que tanto afecta a los niños o en realidad ellos lo pueden ver como una mejora, dado que algunos niños están más con sus padres, (...) esta atención que necesitaban la tienen o esto los va a afectar?

Esto es algo difícil de contestar en este momento, pues no tenemos muchos registros de eventos similares en la historia para aprender con ellos. Y existen razones muy importantes para que nos preocupemos con el impacto que la pandemia tendrá en la salud mental de los niños y niñas. Por otro lado, es cierto que un mayor tiempo de involucramiento de los padres - que pueden brindar una atención muy sensible a las necesidades particulares de cada niño - tiene un impacto muy positivo en aspectos emocionales y cognitivos del desarrollo, inclusive en su crecimiento físico. A su vez, enfrentar esta situación puede representar la superación de un desafío y una fuente de confianza para algunos padres y madres, que pueden tomar todavía con más en seriedad la idea de ser una compañías para sus hijos, aprovechando el aislamiento como una forma de acercamiento y conocimiento mutuo.

 

Rosa Zytner

¿Cómo es posible acompañar un proceso terapéutico en este contexto estando tan implicados como psicólogos? ¿Cuál es la mejor forma de abordar ese proceso en estos tiempos?

La implicación es como personas, que incluye también nuestro rol de psicólogos y psicoterapeutas.  Estamos profundamente implicados en esta situación y tenemos que trabajar sabiendo ello. Un concepto que da cuenta de esta implicancia es el fenómeno de los “Mundos superpuestos”, acuñado por Jeanine Puget y Leonardo Wender desde el psicoanálisis vincular y actualizado por J.Puget en un Ateneo científico por videoconferencia en APdeBA el 31 de marzo pasado, titulado “Mundos superpuestos hoy”. Constituye un recurso a pensar, donde ocurre que la realidad social entra en juego, se superpone el mundo personal del psicoterapeuta con el del paciente y ambos están inmersos, lo que dificulta el trabajo. No podría decir cuál es la mejor forma de abordar el proceso psicoterapéutico en estos tiempos de “entorno disruptivo” con potencialidad traumático, como diría M. Benyakar, ya que no hay “una forma” única. El paciente siempre es único, así como el encuentro y campo creado entre ambos. En esa videoconferencia, J. Puget plantea que estamos en una situación absolutamente nueva, y qué no nos sirve pensar cómo fue antes. “Esta es otra historia, aunque hubiera habido otras pandemias, etc. ¿Cómo ayudar a otros en momentos en que también estamos involucrados?” Para ella, “se trata de conversar entre varios y cada uno hablar de sus realidades”. Yo lo entiendo como que hay que tener en cuenta esta difícil realidad compartida, y que, tanto paciente como psicoterapeuta estamos inmersos en ella, y que, como psicoterapeutas, hay que estar más atentos que nunca al análisis de la contratransferencia para poder clarificar sentires compartidos (como por ej., el miedo), sentires propios del psicoterapeuta y otros personales del paciente.

 

¿Cómo trabajar y darle el espacio al saber del no saber cuando a la situación actual a nivel mundial por la pandemia, se le superpone una realidad política que parece responder a otras necesidades que no contemplan los efectos visibles y no de la "pandemia" y busca ejercer cambios drásticos todavía en un terreno del que se desconoce el efecto que tendrá a posterior tanto a corto plazo, como a largo (4ta ola citando a Daniel Camparo)? Acaso las políticas que pretenden desarrollarse ¿no podrían considerarse el chivo expiatorio?

No me es fácil responder esta pregunta, ya que es necesario acudir a otras disciplinas para ello, o por lo menos, compartirla en la interdisciplina (politología, historia, sociología, antropología, etc.). Justamente en estos momentos estamos en plena “incertidumbre”, con un “pensar corto” (al decir de Mariana Enriquez) para efectos posteriores a corto y largo plazo. Nuestros refugios teórico-conceptuales habituales tampoco nos auxilian. Muchos planteos, cuestiones y situaciones creadas por este complejísimo y multideterminado acontecimiento, que no atañe solo a la pandemia sanitaria, podrían ser considerados como “chivos expiatorios”. Me parece muy oportuno el efecto posterior de la Cuarta ola que mencionas, para pensar los efectos potencialmente traumáticos que afectan y probablemente afectarán a la salud mental desde varias vertientes.

 

¿Desde el primer nivel de atención en salud, qué tipo de abordaje se recomienda cuando la demanda es elevada y los tiempos de consulta se acortan?

Aquellos abordajes que se centren en la prevención. Se torna esencial la construcción de redes de atención en salud, con abordajes multidisciplinarios socio-sanitarios, que se ocupen de la información, la educación, de los aspectos comunitarios y otros, con presencia de equipos de salud donde la atención psicológica se refiera fundamentalmente a la orientación, continentación y apoyo, y, cuando sea necesario, en una derivación responsable a un segundo nivel de atención.

 

¿De qué manera los mundos superpuestos y lo traumático del COVID-19 se vincula con los movimientos transferenciales y contratransferenciales?

Entiendo que esta pregunta está abordada, en parte, en la respuesta que di a la pregunta de Alejandra San Martín, sobre la implicación y su lugar en los procesos psicoterapéuticos. Para mi, hay que tener en cuenta esta difícil realidad compartida, a que alude el concepto de Mundos superpuestos de J.Puget y L.Wender, y que paciente y psicoterapeuta estamos inmersas en ella en esta pandemia del COVID-19. Los movimientos transferenciales y contratransferenciales se potencian, y hay que estar más atentos que nunca al análisis de la contratransferencia, para poder clarificar sentires compartidos (como por ej., el miedo), sentires propios del psicoterapeuta y otros personales del paciente. Comparto con M.Benyakar que no necesariamente lo que está ocurriendo es una situación traumática en sí misma, sino que está en el orden del “acontecimiento”, de un “evento disruptivo” y dentro de un “entorno disruptivo” con potencialidad traumática, que puede convertirse, en el segundo tiempo, en traumático en sí, que es lo más probable que suceda, dada la magnitud de esta situación que estamos viviendo todos, desde distintas formas, ya que no es igual para todos. Y en el proceso psicoterapéutico, eso se expresa fundamentalmente en la transferencia y la contratransferencia, así como también en los movimientos de la alianza psicoterapéutica o alianza de trabajo.

 

Quisiera saber cómo se puede atravesar ese proceso de “duelo” de saber que nuestras vidas como las concebíamos antes ya no van a ser iguales una vez que podamos “reanudar” nuestras actividades. Y me refiero fenómenos como nuestras formas de relacionamiento, nuestros espacios de esparcimiento y actividades de ocio que evidentemente no serán iguales a como eran antes de esta catástrofe.

No es fácil responder esa pregunta, ya que no hay una forma única de “atravesar” ese proceso de duelo, personal y colectivo. Hay cuestiones que se podrán elaborar y otras no tanto. Nuestro mundo cambió radicalmente, junto a la forma de estar en el mismo, de relacionarnos, etc. El duelo es fundamentalmente de un mundo que se está yendo justamente a otro y estamos sumidos en la incertidumbre de cómo será el futuro inmediato y mediato. Al decir de Alexandra Kohan, “el desafío es ir inventando un camino” y yo agregaría, reconociendo, en la medida de lo posible, y gradualmente, las múltiples pérdidas que atravesamos ahora y más adelante, con los vacíos y renuncias que abarcan, sin caer mayormente en desmentidas o negaciones duraderas.

 

¿Cómo pueden hacer las personas que sufren algún tipo de ansiedad social o miedo a los espacios abiertos, que en este período de aislamiento se han sentido más aliviados porque están en la zona de confort de sus hogares, evitando sus miedos normales como el entablar conversaciones, estar en un espacio físico con otros, etc. ¿Cómo será la vuelta a la realidad de esos individuos que encontraron una especie de paz y de alivio en esta necesidad global de quedarnos todos en casa, y que impide que enfrenten esas situaciones?

Es una pregunta que encierra una observación sumamente profunda y certera, que no es habitual de plantearse en estos tiempos, ya que justamente en personas con aspectos fobígenos, como describes, el efecto del aislamiento funciona más como un aspecto protector, aunque “obligado”, ya que no es una decisión “libremente” elegida de forma conciente. Si bien puede vivirse como un “alivio”, probablemente sea de corta duración, y en algún momento caiga, y no creo, a priori, que se de esa especie de “paz” que mencionas, ya que no es una “solución” para la sintomatología yeso se percibe y el sufrimiento puede continuar. Cuando esta situación se modifique, lo que implica una ruptura en la cotidianidad construida en el aislamiento, podrían sentirse de nuevo en la intemperie, con la consiguiente vulnerabilidad y desamparo, pero no necesariamente, ya que pudo haber algún movimiento en la subjetividad no previsto que conduzca a otro camino. Entiendo que no es posible prever con seguridad un desenlace subjetivo.

 

Si es posible, me gustaría contar con la bibliografía o el nombre de los autores a los que ella se refirió para profundizar la lectura.

Menciono aquí a algunos de los autores a los cuales me he referido.

Son: Moty Benyakar (trauma, “evento” y “entorno disruptivo”), Jeanine Puget y Leonardo Wender (Mundos superpuestos), Alexandra Kohan (cambio radical ocasionado por la situación generada por el COVID-19, duelo colectivo), Silvia Bleichmar y Alicia Leone (subjetividad), Denise Najmanovich (metáfora de la guerra), Donald Winnicott (angustia sin nombre), Freud (“ünheimlich”, concepto de “lo siniestro”).

 

Paul Ruiz

¿Qué se entiende por malestar psicológico?

Se refiere a los síntomas de ansiedad y de depresión que puede experimentar una persona en un contexto de stress.

 

El consumo de marihuana, ¿supera al de tabaco en la muestra?

Correcto. Cuando se le preguntó a los participantes las drogas más consumidas el último año la principal fue Alcohol (90%) seguida de la Marihuana (56%) y el Tabaco (41%).

 

Sebastián Llosa

¿Cómo trabajar qué es lo útil para mi vida cotidiana y desestimular por decirlo de alguna manera la sobreinformación?

La organización de la vida cotidiana, dentro de ciertos límites de previsibilidad de los descansos, el trabajo y la recreación, incide positivamente en la salud mental. Especialmente si tiene la flexibilidad suficiente para permitir afrontar los imprevistos. Los efectos de las medidas sanitarias de aislamiento voluntario o involuntario, constituyen un evento imprevisto que desorganiza la cotidianidad de las personas para instaurar una organización muy diferente. Esto tiene consecuencias en los descansos, los trabajos y la recreación. A su vez las familias deben afrontar otros efectos de estas medidas: en la economía familiar y en la convivencia, por ejemplo. La afectación de esto en la salud mental está suficientemente documentada. El interés en el fenómeno coronavirus hace que la información que circula por los medios de comunicación y las redes sociales virtuales sea muy diversa y contradictoria. Eso incide también negativamente y obliga a poner más énfasis en organizar la cotidianidad de manera equilibrada entre descansos, trabajo y recreación, y que esta última no esté signada por la voracidad de noticias que muchas veces es irrelevante y producto de consumo.

 

¿Cómo puede afectar a las personas con riesgo suicida los cambios en las medidas de aislamiento, teniendo en cuenta que hay personas que viven con miedo por el fenómeno de la pandemia?

Lo que los reportes sugieren es que los problemas económicos derivados de la pandemia, el aislamiento vincular, la desesperanza en la salida de la crisis y el miedo (a contagiar a los seres queridos, por ejemplo), son algunos de los cambios surgidos de este fenómeno que inciden como riesgo en las conductas suicidas. A la vez hay dos fenómenos que recrudecen en este contexto y también son factores de riesgo: la violencia doméstica y el consumo de sustancias. De manera que si esto se suma a los problemas de salud mental se conforma un conjunto de riesgos para las conductas suicidas.

 

Michel Dibarboure

¿Cómo pensar la potencialidad traumática de este entorno disruptivo que constituye el contexto socio-sanitario generado por la pandemia en las distintas subjetividades?

En primer lugar es necesario aclarar que las situaciones en sí mismas no son traumáticas. Si lugar a dudas, existen eventos de la realidad que pueden influir más que otros con su potencial perturbador de la homeostasis psíquica (por ej. un accidente de tránsito, un arrebato en la vía pública con violencia, una violación, un tornado, una inundación, etc.). Sin embargo, no todos los sujetos reaccionan del mismo modo y en forma "traumática" frente a los mismos hechos, y puede ocurrir también una desorganización psíquica frente a una situación que para otros podría considerarse inocua e insignificante. Así, el potencial traumático estará dado en función de las formas de significación de los eventos que el sujeto puede o no construir en función de su histórico-vivencial y/o del sentido que atribuye el discurso social de su época. Pensar en lo traumático supone intentar dar cuenta de la incidencia de la realidad en la subjetividad, una realidad heterogénea constituida por distintas materialidades interactuando (físicas, simbólicas, psíquicas). Confluyen el monto del estímulo (externo-exterior, externo-interno, interno-externo, etc.) con el umbral del sujeto, pudiendo estallar los modos habituales defensivos colapsando la capacidad yoica metabólica (simbolizante).

El potencial traumático emerge cuando se presentan situaciones de amenaza a la vida biológica y/o psíquica, real o fantaseada. En esta situación de emergencia sanitaria debido a la presencia del COVID-19 se instaló la amenaza de muerte, afectando la cotidianeidad de los sujetos. El miedo y el terror (bombardeo de información catastrófica) pusieron de relieve la vida reducida a sus aspectos autoconservativos (conservación de la vida), biológicos, en detrimento de lo autopreservativo vinculado a la preservación de la identidad y estima de sí mismo. Los riesgos potenciales residen en la afectación de esta dimensión subjetiva, donde pueden producirse verdaderos colapsos des-subjetivantes derivados del aislamiento social, la pérdida de referentes identitarios (desocupación, pérdida de trabajo, desconexión de la educación, pérdida de redes sociales de sostén, etc.) y el ahogo potencial intrusivo que puede representar la presencia del otro debido al encierro compulsivo. El aislamiento y reclusión forzosa constituye el caldo de cultivo de todas las manifestaciones de violencias y agresiones, y aquí reside el potencial traumatizante que afecta de modos diversos en función de las realidades socio-económicas, de género y generaciones, y de las vulnerabilidades psíquicas previas.

 

Teresa De Armas

¿Cómo impacta la falta de conocimiento de uno mismo y el estar disconforme con la propia vida (por otras causas) en este período de aislamiento? ¿Cómo pueden evitar las personas la "típica salida a la rambla" para tapar un síntoma que seguirá estando ahí al volver a casa? ¿Qué pasa con la dificultad para conectar con uno mismo ante la introspección a la que invita el "estar a solas", ahora que no tenemos la "distracción" de interactuar con un otro todo el tiempo?

Considero que el aislamiento nos enfrenta a nuestros peores temores, justamente la distracción desaparece que en algunas oportunidades nos lleva a mitigar el dolor. El aislamiento nos lleva a valorar las pequeñas cosas de la vida y a darnos cuenta de lo  verdaderamente importante. Es un proceso que nos implica re-crearnos y apelar a los aspectos más sanos que todos tenemos, para lo cual el adeduado el proceso creador y recreador que nuestra mente nos posibilita. Retomar placeres, y apostar a contrarrestar las angustias que emergen de forma disruptiva, bailar, escribir, escuchar, pintar, tejer actividades que nos calmen la ansiedad y nos permita regular la angustia. Obviamente que es un buen momento para pedir ayuda si la necesitamos.

 

¿Qué significado le das al término "nueva normalidad"? ¿Dónde nace?

La nueva normalidad surge en estos momentos en que debemos incorporar nuevas formas de saludarnos, de conectarnos con los otros, de aprender a cuidarnos. Es una expresión que surge socialmente y en los medios de comunicación a partir de que esta pandemia impone modificaciones vinculares a nivel social.

 

El exceso de información nos agobia pero a su vez las conexiones son lo que nos permite mantenernos conectados con los otros. ¿Cómo hacer para crear una balanza que nos permita desarrollar hábitos emocionales saludables?

Cuando el exceso de información y conectividad nos genera agobio es pertinente tratar de limitarlo. Para ello debemos estar atentos a las señales de nuestro psiquismo y de nuestro organismo. Dolor de cabeza, ansiedad, agobio, etc, debemos aprender a protegernos y lograr poner límites a lo que nos perturba. Eso no quiere decir estar distante del mundo real pero no caer preso de la información excesiva.

 

Como estudiantes de psicología de la UdelaR, ¿crees que a lo largo de nuestra formación se nos brindan las herramientas necesarias como para poder articular las teorías y conocimientos cuando nos enfrentamos a situaciones como estas donde convivimos con circunstancias tan diferentes y tenemos que cambiar los métodos?

Creo que la formación es un camino para toda la vida, la facultad también tiene límites como toda institución. El plan de estudios intenta realizar un abordaje amplio de diferentes herramientas, pero no brinda todo, porque eso es un imposible. Creo que si trata de que los estudiantes se sientan que tienen diversos recorridos teóricos que les permiten animarse a diagramar ellos su propio camino ya sea dentro de la institución como al egreso. Ese es un desafío que todos tenemos, animarnos a caminar y a crear caminos. Pero la formación es para toda la vida y siempre es construcción. Obviamente que siempre hay cosas para mejorar, (claro que sí) pero creo que el hecho de tener una institución co-gobernada nos permite seguir vinculados a la facultad como egresados y comprometernos siempre con nuestra casa de estudios aportando desde diversos lugares.

 

Podríamos decir que en los primeros tiempos atravesamos una "negación" de la realidad, bombardeando y bombardeándonos con "recetas planes de entretenimiento para ese "estar en casa" obligatorio.

Considero que en un primer momento esto nos sucede porque la ansiedad nos domina, porque es difícil tolerar algo impuesto. Pero creo que en un segundo momento nuestro yo se va adaptando y apela a no estar en dispositivos de convivencia tan rígidos porque no se tolera tanta organización estructurada. Es allí donde comienza una etapa más reflexiva, de autoevaluación donde comenzamos a flexibilizar sobre todo porque comienza a aparecer la necesidad del placer para poder tolerar la frustración de manera menos rígida.

 

¿Es probable que atravesemos un duelo por la situación de cuarentena, al "volver a salir"?

No sé si de duelo, pero implica otra vez volver a adaptarnos y el yo debe realizar un movimiento psíquico. Lo que implica también ser concientes de lo que se logró en la pandemia  y de lo que se perdió, implica reflexión y evaluar pro y contras de todo lo transitado. No es un duelo porque no es la pérdida de un objeto interno. Es un proceso de acomodación del yo.

 

¿Cómo motivar la comunicación virtual en niños para quienes no están preparados? Me refiero no solo al niño, si no a los adultos responsables de ese niño.

Sabrina, en general los niños pueden aceptar la comunicación virtual pero en algunos momentos les genera angustia. Sobre todo ver a sus compañeros, si es para trabajar con su terapeuta les encanta, podés acompañarlos mientras juegan, te pueden mostrar su cuarto, mascotas, podés trabajar cada unos dibujando desde su casa y compartirlo virtualmente. En general lo que quieren es que te acerques a ellos y están muy dispuestos cuando hay un adulto que les muestra que les importa compartir su mundo aún estando distanciados.

 

¿Qué intervenciones clínicas son posibles en el contexto actual con los niños más pequeños?

Con niños más pequeños, podemos compartir la virtualidad ya sea desde que nos muestren su cuarto, su casa, sus mascotas, compartir video de YouTube con dibujitos o actividades plásticas. Otra opción es jugar por ejemplo a esconder algo en el consultorio y que ellos desde sus casa lo busquen y nos van guiando y nosotros vamos diciendo frío o caliente según se acerque o se distancie del objeto. Otra opción que me ha dado resultado es leer un cuento y que luego cada uno haga un dibujo y se lo mando por foto al celular para que se pueda intercambiar un objeto construido por ambos pero a distancia. Como objeto transicional.

 

¿Qué actividades, tips, propuestas lúdicas, etc. se pueden plantear desde el rol docente en este contexto de pandemia para desarrollar la inteligencia emocional de los estudiantes?

Eduardo, en primera instancia creo que la mejor forma de contactarse con los estudiantes es desde la emoción. Cuando el docente transmite que no solo ejerce el rol de docente sino que lo disfruta y lo transmite con pasión los estudiantes en general acompañan en la tarea. Eso es algo que se transmite y que ellos lo captan, apostar a la capacidad creativa de ellos, transmitir conocimientos pero que el proceso de aprendizaje esté atravesado por la creación y la innovación es algo que me ha dado mucho resultado. Para eso el docente también tiene que estar dispuesto a sorprenderse y a arriesgarse a encontrarse con diversos resultados. Pero es general es una actividad que genera mucha gratificación a ambas partes.

 

¿Cómo instrumentar un dispositivo clínico para niños en este contexto, que pueda tener efectos terapéuticos?

Con los más pequeños he utilizado video de YouTube, con canciones o actividades lúdicas y las hacemos ambos y compartimos ese momento. Ya sea pintar, cantar, jugar al veo veo, esconder cosas en el consultorio y con la cámara ellos nos van guiando de donde pueden estar, (yo les voy diciendo frío o caliente). Leer un cuento y dibujar luego cada uno algo y lo mando por fotos al celular para que les quede algo y a mi de ellos también. Recortar diversos elementos y hacer un collage y guardar cosas en sus cajas de juego para cuando retomemos el trabajo juntos que estén allí como parte de nuestros encuentros.

 

¿Cómo conectar con la tecnología sin pasarnos a la sobreinformación, y que la temática de los encuentros virtuales no siempre pueda recaer en el tema de la actualidad? ¿Cómo poder encontrar hábitos emocionales saludables.

Creo que es necesario aprender a poner un límite a la virtualidad, en un primer momento el paciente se defiende escondiéndose en la actualidad. Pero es el terapeuta que tiene que hacer el esfuerzo por no caer en eso y darle una vuelta a por qué será que solo hay que hablar de lo que sucede aquí y ahora. Tratar de que la persona se conecte cuál es el beneficio secundario de esto y que está evitando decir de lo que verdaderamente lo angustia.

 

¿Cómo hacer que la gente entienda que como en Matrix cada cual tiene el poder de manejar su vida según sus pensamientos?

Que cada uno pueda manejar su vida con sus pensamientos implica que la persona pueda llegar a tener la suficientes fortaleza yoica para poder discriminarse de los otros. Pero también es necesario compartir espacios en común con los demás y tratar de socializar, el tema es que hay que poder construir internamente apoyaturas emocionales a lo largo de la vida de forma tal que cuando la persona tenga que discriminarse de los otros sienta que tiene suficiente libido interna para poder tolerar cierto nivel de frustración cuando algunos no coincidan con sus decisiones. Y eso se logra a lo largo de toda la vida, pero sobre todo con una familia que lo haya libidinizado lo suficiente.

 

En cuanto a la inteligencia emocional para afrontar esta situación, ¿podrían darnos algún ejemplo de algún tipo de herramientas para los casos de pacientes que se encuentran en búsqueda laboral y afrontando situaciones económicas complejas?

La inteligencia emocional es un concepto que surge desde la epistemología conductista, yo en este caso la traigo como inteligencia desde las emociones, y desde el conocimiento interno que cada persona tiene de sí mismo. Debemos apelar a que la angustia por la pérdida del trabajo y lo económico ayude a que la persona se reformule en sus diversos recursos internos. Obviamente sin negar el dolor de la pérdida real pero apostando a ver cómo se reformula en una situación que lo enfrenta a que debe modificar su actividad laboral. Implica que el paciente pueda aún en una crisis salir de ella apostando a sus aspectos más saludables y creativos. Obviamente que eso implica mucha dedicación y acompañamiento por por parte del terapeuta. Pero además implica poder historizar los diversos aprendizajes y recorridos de la vida para poder encontrar otras apoyaturas emocionales que le permitan tramitar la angustia y sublimar sus efectos reformulando su actividad.

 

El video completo del simposio está disponible en la página de YouTube de Facultad de Psicología:

Primera parte: https://youtu.be/Ofubws6m1EA

Segunda parte: https://youtu.be/KA3qnUxG-OY

 

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