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Un año en la vida de una pandemia

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Un año en la vida de una pandemia

Lo que hemos aprendido al escuchar las voces de la familia

Philip Fisher (Universidad de Oregon, Centro de Neurociencia Traslacional)
Joan Lombardi (Directora del Consejo Nacional de la RAPID)
Nat Kendall-Taylor (Universidad de Harvard, Centro del Niño en Desarrollo)

Traducción: Daniel Camparo Avila y Virginia Sosa

Hace un año, escribimos nuestra primera publicación sobre datos de la encuesta nacional Rapid Assessment of Pandemic Impact on Development - Early Childhood (RAPID-EC; Evaluación rápida del impacto de la pandemia en el desarrollo: primera infancia) referente a las familias con niños pequeños. Ya en esta época de caos e incertidumbre, había un conjunto de ideas que emergían claramente.

  • La pandemia global que se estaba desarrollando no se parecía a nada que hubiéramos visto antes.
     
  • Basándonos en una extensa investigación previa que mostraba que las experiencias tempranas en la vida dan forma a la arquitectura del cerebro en desarrollo y otros sistemas biológicos, sabíamos que el estrés y la adversidad que acompañaban a la pandemia de COVID-19 tendrían efectos importantes en los bebés y los niños pequeños.
     
  • Podríamos decir que las voces de las familias con niños pequeños estaban siendo escuchadas, que la recopilación y la rápida difusión de datos de alta calidad sobre sus experiencias era esencial para informar las decisiones políticas, la asignación de recursos y la prestación de servicios. Con un equipo que reunió las perspectivas de la ciencia, la defensa y la comunicación sobre el desarrollo infantil, estábamos en una posición única para recopilar y difundir estos datos.
     
  • La situación venia evolucionando y cambiando, era necesario recopilar datos en intervalos muy frecuentes.

Estamos profundamente agradecidos a las familias que nos han compartido sus historias durante el año pasado, los miembros de nuestro equipo que han recopilado, analizado y difundido los datos, y nuestros numerosos colaboradores en políticas, defensa, investigación y filantropía que han contribuyó con su experiencia al proyecto.

Hasta la fecha, se realizaron 54 encuestas RAPID-EC en línea, en las que han participado 10.707 familias de los 50 estados de Estados Unidos. Estas familias son diversas en términos de raza/etnia, ingresos y estructura familiar. Han contribuido a un extenso y creciente conjunto de datos cuantitativos que es único en su tipo, y han dado voz de sus experiencias con más de 140.000 respuestas a preguntas abiertas. La encuesta RAPID-EC ha ayudado a contar la historia de las familias estadounidenses con niños pequeños durante este período tan particular.

Muchos de los problemas que afectaron a las familias durante el último año existían previamente a la pandemia y permanecerán una vez que se reduzcan las tasas de infección y dejemos de usar las máscaras. Se trata de temas que han estado presentes durante mucho tiempo pero no recibieron la atención adecuada. Son cuestiones en las que debemos prestar atención durante el período de recuperación y más allá. Si bien el equipo de RAPID-EC continuará encuestando a familias con niños pequeños, también se le sumará las voces de quienes trabajan en el cuidado de la infancia, en esta publicación revisamos tres hallazgos generales del primer año de la encuesta.

 

1. La pandemia ha dificultado el acceso de muchas familias con niños pequeños a necesidades básicas, lo que ha tenido efectos negativos en el bienestar de los niños y sus cuidadores.

El año pasado, la encuesta RAPID-EC mostró que la pandemia ha causado una “reacción en cadena de adversidad” para muchas familias con niños pequeños. A lo largo de la pandemia, una gran proporción de familias con niños pequeños ha experimentando algún tipo de dificultad material (es decir, dificultad para pagar las necesidades básicas como alimentos, vivienda y servicios públicos): de manera constante durante el último año, no menos de 1 de cada 4 hogares con niños pequeños – y en muchas ocasiones hasta uno de cada 3 – estaba experimentando tales dificultades.

Encontramos que esta dificultad material está afectando el bienestar de las familias. Medimos el malestar emocional en adultos como una combinación de depresión, ansiedad, estrés y soledad (en una escala del 1 al 100); y malestar emocional en niños como una combinación de temor/ansiedad y irritabilidad/oposicionismo (también en una escala del 1 al 100). A medida que aumentaba la gravedad de las dificultades materiales, también aumentaba el sufrimiento emocional tanto en los padres como en los niños.

 

 

Nivel de malestar emocional por cantidad de dificultades materiales
Puntaje de malestar emocional


Al observar nuestras encuestas semanales, vimos que la relación entre las dificultades materiales y el malestar emocional se dio de una manera predecible: los relatos de los padres sobre las dificultades materiales en determinada semana se asociaron con un aumento del sufrimiento de los adultos en las semanas siguientes, y este malestar, a su vez, se asoció con mayor sufrimiento en los niños en las semanas siguientes. Hemos descrito este efecto como la “reacción en cadena de las adversidades materiales”.

También descubrimos que el apoyo emocional es un poderoso amortiguador contra esta reacción en cadena: los adultos que relataron mayores niveles de apoyo emocional tenían menos probabilidades de verse negativamente afectados por las adversidades materiales. Cuando los cuidadores contaban con apoyo emocional, también protegían a sus hijos de los efectos negativos de las adversidades materiales.

En los últimos meses hemos visto otro hallazgo prometedor. A medida que dos pagos de estímulo estuvieron disponibles entre febrero y marzo, la proporción de familias que relataron dificultades materiales ha caído nuevamente a los niveles observados en los primeros días de la pandemia. Es importante destacar que para las familias cuyas circunstancias financieras mejoraron durante este tiempo, hubo una disminución correspondiente en el malestar emocional. Aunque no podemos discernir a partir de nuestros datos si existe una relación causal entre estas tendencias, es prometedor que ambos indicadores se están moviendo en una dirección positiva. Será importante determinar si estas tendencias recientes continúan, se estabilizan o se invierten a medida que pasa el tiempo. La RAPID-EC recopilará información sobre este tema en las próximas semanas y meses para responder a estas preguntas.

 


Porcentaje de familias con 1 o más dificultades materiales

Es importante destacar que estas tendencias recientes no deben ocultar el hecho de que actualmente una de cada cuatro familias con niños pequeños – o alrededor de 3,6 millones de familias en Estados Unidos – todavía no puede costear las necesidades básicas y enfrenta desafíos para garantizar el bienestar de cuidadores y niños.

En general, el aumento de las dificultades materiales tiene un impacto negativo en el bienestar de los cuidadores y los niños, pero también hemos visto que que esta escalada se puede detener y revertir cuando las familias con niños pequeños tienen el apoyo que necesitan.

 

2. La desigualdad racial de larga data ha aumentado durante el último año en las familias con niños pequeños

El segundo hecho que se ha destacado constantemente en los datos de la RAPID-EC y en otros datos es que las desigualdades estructurales basadas en raza/etnia, que son de larga data y fueron bien documentadas antes, han empeorado durante la pandemia. Por ejemplo, durante todo el primer año de la encuesta, familias negras y latinas han experimentado tasas significativamente más altas de dificultades materiales que las familias blancas, y los hogares negros y latinos que ya contaban con ingresos medios y altos antes de la pandemia han experimentado más dificultades, en comparación con las familias blancas con los mismos niveles de ingresos. De hecho, durante muchas semanas de la encuesta, la proporción de familias negras y latinas que no podían pagar por sus necesidades básicas fue el doble que la de las familias blancas.

Las familias negras y latinas no solo han experimentado más dificultades materiales que las familias blancas durante la pandemia, sino que las diferencias entre estos grupos se han incrementado durante este tiempo. En particular, para los hogares negros, esta tendencia puede estar llegando a su fin; mientras que parece continuar para los hogares latinos, quizás debido a mayores barreras y preocupaciones asociadas con el acceso a la ayuda financiera gubernamental durante la pandemia.

 


Porcentaje de familias con 1 o más dificultades materiales


Un hallazgo de particular preocupación es que, en comparación con las familias blancas, una proporción significativamente mayor de familias negras y latinas que tenían ingresos medios y altos antes de la pandemia, experimentaron dificultades para pagar las necesidades básicas durante la pandemia. Otra investigación ha documentado diferencias entre la riqueza entre hogares negros y blancos que reciben ingresos similares; como resultado de la historia de racismo estructural de nuestro país. Las familias negras también enfrentan desafíos para acumular riqueza, al contrario de sus contrapartes blancas. Las diferencias en la riqueza, junto con una mayor tendencia a apoyar a miembros de la familia extendida y trabajos menos seguros, ayudan a explicar por qué las familias negras con niveles de ingresos medios y altos experimentaron mayores niveles de dificultades materiales que las familias blancas de niveles de ingresos similares durante la pandemia.

Estas desigualdades estructurales también se observaron en nuestros análisis de las respuestas a la pregunta abierta: “¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan usted y su familia durante la pandemia?”. A continuación, la gráfica de barras muestra la frecuencia relativa con la que se produjeron temas específicos en las respuestas dadas por las personas negras en comparación con los encuestados blancos, después de controlar los ingresos. Como muestra la figura, las familias negras y blancas han experimentado la pandemia de formas muy diferentes. Para las familias blancas, los principales desafíos han sido las privaciones sociales, mientras que para las familias negras, los principales desafíos fueron satisfacer las necesidades básicas.

 


Preocupaciones por raza
Separación de la família, islamiento, niños mayores, aumento de casos, máscaras, problemas con el sueño, recién nacido o embarazo, mudarse, ansiedad, pagar las cuentas, problemas domésticos/auto, dívida, retorno del cuidado infantil, necesidades básicas

Está claro que, debido a las desigualdades arraigadas desde hace mucho tiempo en nuestras estructuras y sistemas, las familias negras han soportado una carga más pesada durante la pandemia. Y el estrés y los desafíos del último año solo han aumentado las diferencias entre las experiencias de las familias blancas y negras con niños pequeños.


3. La pandemia ha aumentado la presión sobre las familias con niños con necesidades especiales

Nuestros datos y otros informes también muestran que las familias con niños con necesidades especiales – en las que ya se documentaron numerosas disparidades económicas y sociales antes de la pandemia – han enfrentado desafíos desproporcionadamente mayores en muchos dominios durante el curso de la pandemia. Estas familias también han tenido menos acceso a apoyos sociales y emocionales que otras familias.

Por ejemplo, los hogares con necesidades especiales experimentaron tasas más altas de dificultades materiales que otros hogares, quizás en parte debido a los mayores gastos asociados con el cuidado de niños con necesidades especiales. Las tasas de malestar emocional tanto para los padres como para los niños en hogares con necesidades especiales también se han mostrado consistentemente más altas durante la pandemia. Por otra parte, existen disparidades en el cuidado de la salud entre estos hogares y los demás: el 50% de los niños con necesidades especiales faltaron a un control pediátrico de rutina, significativamente más que el 39% de los demás hogares. Además, uno de cada cuatro niños con necesidades especiales (significativamente más que otros niños) tampoco recibió vacunas de rutina o  controles de rutina.

Esto es especialmente preocupante para las familias con niños con necesidades especiales, ya que dichos servicios son esenciales para monitorear el progreso del desarrollo y asegurar referencias para servicios de intervención temprana.

Además, aunque es posible que otras familias hayan podido acceder y beneficiarse de servicios virtuales, está bien documentado que la prestación de servicios a distancia para niños con necesidades especiales es un desafío y no es óptimamente eficaz. Por lo tanto, esperamos que los niños con necesidades especiales se beneficien de apoyo adicional y acceso a servicios presenciales después de la pandemia.

Mirando hacia adelante
Aunque la encuesta RAPID-EC nació de la necesidad de escuchar las voces de las familias con niños pequeños durante la pandemia, las tramas de nuestros datos tienen sus raíces en los desafíos de larga data que las familias estadounidenses con niños pequeños enfrentaron antes de la pandemia. La pandemia no provocó que surgieran estos problemas, sino que los presionó y los puso de relieve, de una manera que atrae la atención del público en general y de sus responsables políticos. A medida que miramos hacia el segundo año de la encuesta y más allá, nuestro equipo se centra en ampliar la encuesta de tres maneras:


1. Foco en cuestiones clave relacionadas con las políticas y los programas destinados a la primera infancia.

Estamos examinando cuatro áreas en las que se centran las políticas locales, estatales y federales emergentes. Se trata de pilares de estabilidad y bienestar que todas las familias necesitan para prosperar. Nuestra encuesta periódica nos permitirá rastrear el impacto de las políticas en estas áreas de bienestar a lo largo del tiempo.

  • Estabilidad financiera y alivio de las dificultades materiales
  • Acceso a servicios integrados para niños y familias para la promoción de salud, salud psíquica, vivienda y educación.
  • Apoyo emocional adecuado tanto de fuentes formales (p. ej., atención a niños, consultas pediátricas) como informales (familiares, amigos y otros miembros de la comunidad)
  • Tiempo para concentrarse en la salud y el bienestar, incluidas la licencia por enfermedad y otras licencias extraordinarias, vacaciones y licencia por maternidad y paternidad.

 

 2. Una nueva encuesta periódica de trabajadores en cuidado infantil (RAPID-CC).

Se ha hecho evidente en los datos de nuestra encuesta RAPID-EC y en la información de otras fuentes que la recuperación de la pandemia y, de manera más general, el bienestar de los niños pequeños y las familias en los Estados Unidos, está indisolublemente ligado al cuidado infantil. Las familias necesitan del cuidado infantil para poder regresar al trabajo, y este cuidado debe ser de alta calidad, seguro y flexible; y los empleadores necesitan cuidado infantil para que sus empleados puedan regresar al trabajo. En este país, el cuidado infantil se presenta de varias maneras: cuidado formal en el hogar y en el centro, cuidado formal regulado y no regulado, y muchos tipos de cuidado informal proporcionado por familiares, amigos y vecinos.

En marzo de 2021, lanzamos la primera de las que serán las encuestas RAPID-CC bimensuales para quienes trabajan en el cuidado infantil, de forma paralela a nuestras encuestas RAPID-EC. Las encuestas RAPID-CC llenarán algunas de las lagunas de información relacionadas con los trabajadores, sus necesidades y si hay subgrupos – basados en la ubicación (rural x urbana), raza/etnia y otros datos demográficos – con necesidades y recursos diferentes.

 

3. Encuestas locales y dirigidas a otros actores.

Aunque muchas de las decisiones políticas que afectarán a los hogares con niños pequeños se tomarán a nivel federal, la implementación de estas políticas (y los sistemas relacionados y los cambios a nivel programático) se llevarán a cabo a nivel estatal y comunitario. Como tal, estamos planeando iniciar asociaciones que permitan que las encuestas se lleven a cabo en contextos locales con la participación representativa de comunidades específicas. De esta manera, las encuestas RAPID se convertirán en una herramienta para incluir las voces de las familias y los trabajadores en la comprensión de las necesidades cambiantes de los hogares con niños pequeños y sus ecosistemas inmediatos. También planeamos ampliar la muestra de subgrupos específicos en los que continúan existiendo disparidades y desigualdades, incluidos hogares y trabajadores negros y latinos, hogares con niños con necesidades especiales y otros grupos.

Al comenzar el segundo año de la RAPID, reconocemos el poder de escuchar a los padres de niños pequeños y quienes trabajan en el cuidado infantil. Ellos han enfrentado circunstancias que pocos anticiparon y han hecho del bienestar de los niños su máxima prioridad, a menudo arriesgando su propia salud al hacerlo. A medida que continuamos con nuestro trabajo, nuestro objetivo sigue siendo el mismo: amplificar sus voces y celebrar sus esfuerzos.