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Resumen

La presente investigación es el sustrato de la tesis doctoral que tiene como propósito central indagar el lugar que ocupa la pregunta en la enseñanza universitaria, particularmente en aquellos contextos en los que la docencia se articula con la investigación. El estudio se desarrolla en el marco de la Universidad de la República y se apoya en una perspectiva teórica de orientación psicoanalítica que toma en cuenta los desarrollos de la noción de “Relación con el Saber” Lacan, (1958-1966); Aulagnier (1967, 1974, 1982), Beillerot, Blanchard-Laville y Mosconi (1988).

Se retoman hallazgos de la tesis de maestría de la autora, en la que se distinguieron dos modalidades de ejercicio docente -la docencia de información y la docencia en modo de investigación- (Lembo, 2019), esta indagación se propone profundizar en el análisis de lo que acontece cuando, en el encuentro pedagógico universitario, emerge una pregunta entendida como expresión de un determinado tipo de relación con el saber.

Desde esta perspectiva, la pregunta es concebida como un acontecimiento que pone en evidencia la incertidumbre de un saber en falta. Se examina así su potencial para habilitar procesos de pensamiento y generar condiciones para la creación de conocimiento.

El marco teórico articula aportes del psicoanálisis -particularmente las conceptualizaciones en torno al deseo de saber, la transferencia didáctica y las dimensiones inconscientes implicadas en la enseñanza- con los desarrollos provenientes del grupo del CREF (Beillerot, Blanchard-Laville y Mosconi), en diálogo con otras perspectivas del campo educativo, lingüístico y filosófico. Esta elección teórica permite abordar la enseñanza universitaria no solo como práctica institucional, sino como espacio atravesado por procesos subjetivos, identificaciones, investimientos libidinales y posicionamientos frente al conocimiento.

Desde el punto de vista metodológico, se adopta un enfoque cualitativo de orientación hermenéutica, que busca comprender los sentidos que los sujetos atribuyen a sus experiencias. El trabajo empírico se construye a partir de entrevistas a docentes y estudiantes universitarios, así como de observaciones de clases.

El estudio evidencia que la pregunta puede constituirse en un dispositivo privilegiado para sostener un “aprendizaje en modo de investigación” (Humboldt, 1810), en la medida en que habilita tiempos de espera, reconoce la incompletud del saber y favorece una relación más creativa con el conocimiento.

La tesis propone reflexionar sobre las implicancias pedagógicas, institucionales y formativas de estos hallazgos, aportando elementos para pensar una didáctica universitaria que reconozca la centralidad del sujeto, del deseo de saber y de la pregunta como condición de posibilidad para la producción de conocimiento en la educación superior.


Palabras clave: pregunta, "relación con el saber", enseñanza universitaria.

Coordinador de proyecto
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En la actualidad se encuentra ampliamente propagada la concepción de que, para ser un buen profesor universitario, es importante ser un buen investigador, porque éste tiene una visión más sistemática y un mayor conocimiento del campo científico. Se afirma, por lo tanto, que la práctica investigativa es indispensable en la formación del docente universitario: la indagación ayuda a pensar, a dudar, a comprender y -al menos en teoría- genera mejores docentes, ya que las anteriormente mencionadas son cualidades importantes en esta profesión. Se supone que la reflexividad necesaria para la práctica del oficio de enseñar está contenida indirectamente en la capacidad de abstracción o en una formación para la investigación. Profundizar en la incidencia que tiene en la enseñanza esta idoneidad para investigar, es el núcleo central que se pretende abordar en este proyecto.

La investigación está directamente vinculada con la capacidad de formular interrogantes y hacer de ellos hipótesis de trabajo. ¿Qué lugar tiene entonces la pregunta en la enseñanza universitaria? El estudio de este aspecto convoca a explorar la forma en que emerge lo que podría llegar a constituirse como un descubrimiento, un hallazgo o una novedad. La formulación de interrogantes, auténticos motores de búsqueda, sintetiza a la vez que denuncia la imposibilidad de conocerlo todo. El tránsito por el ámbito institucional donde se generan conocimientos debería ser entonces otra cosa que la repetición de lo mismo. De lo anteriormente señalado se puede inferir que la temática que se pretende abordar, si bien actual, no es nueva, sino que posee una longevidad filosófica que ha acompañado las reflexiones vinculadas al problema del cambio, del movimiento y de la creación. Todos ellos aspectos medulares, verdaderos pilares que sostienen la existencia de la universidad tal como hoy se la concibe.

La tesis de maestría de quien suscribe estas palabras -La articulación entre enseñanza e investigación en la trayectoria académica de reconocidos investigadores universitarios- se focalizó en indagar las complejas relaciones que se establecen entre estas funciones en el seno de la UDELAR. Se caracterizaron tres posibles formas de ejemplificar cómo los entrevistados conciben el vínculo entre ambos constructos: de manera simbiótica, conflictiva o complementaria. El estudio del tipo de relación con el saber al que aludieron los entrevistados habilitó a profundizar en torno a los motivos que podrían estar determinando ese tipo de nexos (Lembo, 2019). Se pudo constatar que la caducidad y provisoriedad del conocimiento ocupa un lugar destacado en su discurso al igual que su capacidad para interrogarse y también para plantear interrogantes. Esto les permite crear saberes que entienden efímeros y que a su vez son tomados como objetos de enseñanza. Un hallazgo emergente de la aludida tesis fue la conceptualización de dos formas de poner en práctica la función de enseñanza. Por un lado, el ejercicio de la docencia “en modo de investigación”, que se encuentra más próximo a la transmisión de interrogantes. Su objetivo es la propagación del saber creado por el propio investigador y/o de las herramientas necesarias para perseguirlo (aunque no necesariamente conseguirlo). Este tipo de actividad la oponen a la “docencia de información”, que vinculan más específicamente a la transmisión de enunciados (conocimientos). Los saberes con los cuales se trabaja en uno y otro caso son de diferente procedencia.

Algunos de los entrevistados advirtieron que, en el intercambio que se produce en esa docencia en modo de investigación, el alumno puede hacer aportes interesantes al discutir en esa primera arena pública las hipótesis que se van formulando para poder ir ajustándolas, puliéndolas, precisándolas o para incluir nuevos puntos de vista a ser considerados. Cuestionamientos que al oficiar como antítesis permiten generar nuevas síntesis investigativas. Se distinguen -o proponen- estrategias propias de la investigación que otorgan un lugar de saber al estudiante, se reconocen y valorizan sus aportes, éstos se toman en cuenta para contrastarlos, discutirlos o profundizarlos. Investigación y docencia confluyen entonces en el incremento de conocimiento de la materia que se estudia y se enseña. Se divisa una vinculación entre ambas funciones, pero -a diferencia de la creencia mayoritaria- es precisamente la función de transmisión de saberes (enseñanza) la que puede realizar aportes a la función de creación de dichos saberes (investigación). Es en este hallazgo de la mencionada tesis de maestría en el que se pretende profundizar en la presente tesis doctoral en curso. Se procura indagar qué acontece cuando en la dinámica del encuentro emerge un cuestionamiento auténtico, que pone al descubierto un saber en falta cuando la materia prima con la que se trabaja son incógnitas que impulsan a “las fronteras de lo conocido” o, más bien a tomar contacto con lo no sabido -o tal vez con lo aún no pensado-. Examinar el efecto que esto tiene tanto sobre quien adopta la posición de aprendiente como sobre quien ocupa la posición de enseñante lleva a considerar cómo se juega la “transferencia didáctica” (Beillerot, 1998) y a problematizar su impacto en lo que podría conceptualizarse como una didáctica específica de este nivel. En este sentido la tutoría académica que resulta de la producción de conocimiento, como efecto exclusivo del saber y de un modo de vínculo enseñante-enseñado (Fernández, 2012) es uno de los espacios formativos más interesantes de estudiar, precisamente porque remite a un “aprendizaje en modo de investigación” (Humboldt, [1810] 2005, p. 284).

Se propone entonces que la docencia de información y la docencia en modo de investigación (que emergieron como hallazgos de la tesis de maestría aludida) sean incursionadas en tanto prácticas de enseñanza como una línea previamente no percibida. El objetivo es explorar qué lugar ocupa la pregunta en la enseñanza universitaria: qué tipo de interrogantes circulan en las aulas, cuál es su frecuencia en el devenir didáctico, qué produce (o no se produce) a partir de ellas en ambos términos de la díada docente (enseñante – aprendiente o enseñante – grupo), cuál es su papel en el proceso mediante el cual se crean nuevos conocimientos/ procedimientos y cuál es el tipo de relación con el saber que establece el sujeto que pregunta.

 

Problema de Investigación, justificación, preguntas de investigación, obstáculos posibles de la investigación

En el ámbito de la enseñanza universitaria se encuentra ampliamente difundida la concepción según la cual la investigación constituye una condición fundamental para el ejercicio de una docencia de calidad. Esta idea, que ha sido históricamente sostenida desde el modelo universitario berlinés y reafirmada en distintos momentos del desarrollo institucional de la Universidad de la República, tiende a naturalizar la relación entre ambas funciones, sin que ello implique necesariamente una reflexión profunda sobre los modos concretos en que dicha articulación se produce en las prácticas de enseñanza.

Si bien existe consenso en torno a la importancia de la investigación en la formación del docente universitario, persiste una zona escasamente problematizada: el modo en que la actividad investigativa incide efectivamente en el acto de enseñar y, particularmente, el lugar que ocupa la formulación de interrogantes en los procesos de enseñanza. La pregunta suele ser abordada como una estrategia didáctica o como una técnica pedagógica orientada a la comprensión de contenidos, quedando relegada su dimensión subjetiva, simbólica y transferencial. La investigación se sitúa así en una zona de vacancia teórica y empírica, en la que la interrogación no es concebida únicamente como recurso metodológico, sino como un acontecimiento que pone en juego la relación con el saber, el deseo de conocer y los procesos de producción de conocimiento en el nivel universitario.

La relevancia de esta investigación se fundamenta en razones teóricas, pedagógicas e institucionales:
Desde el punto de vista teórico, los antecedentes relevados muestran que la mayor parte de las investigaciones sobre la pregunta en la educación superior se inscriben en enfoques cognitivos, constructivistas o didácticos, centrados en los aspectos observables del proceso de enseñanza. En contraste, los aspectos subjetivos implicados en el acto de preguntar -tales como el deseo de saber, la incertidumbre, la relación con la falta y los efectos transferenciales- han sido escasamente explorados, especialmente en el contexto universitario.

Desde una perspectiva pedagógica, comprender el lugar de la pregunta resulta central para pensar una enseñanza que no se limite a la transmisión de información, sino que habilite procesos de pensamiento, problematización y creación de conocimiento. En particular, resulta pertinente interrogar las condiciones que favorecen una docencia en modo de investigación, en la que el saber no se presenta como cerrado o definitivo, sino como provisorio, incompleto y abierto a revisión. En el plano institucional, la Universidad se define -al menos en el plano discursivo- como un espacio donde enseñanza, investigación y extensión se articulan de manera indisoluble. Analizar cómo se encarna dicha articulación en las prácticas concretas permite aportar elementos para la reflexión sobre la formación docente universitaria y sobre los dispositivos pedagógicos que promueven aprendizajes significativos.

Esta investigación se justifica por su potencial aporte a la línea de trabajo Psicoanálisis de fronteras y lazo social: Subjetivación y cambio educativo. Sub línea: Problemáticas de la enseñanza: Construcción y transmisión de saberes, al integrar desarrollos del psicoanálisis con la noción de relación con el saber, contribuyendo a una comprensión más compleja del acto educativo en el nivel universitario.

 

Objetivos de la investigación

Objetivo general: Explorar el lugar ocupado por la pregunta en la enseñanza universitaria.

 

Objetivos específicos:

1) Caracterizar el tipo de interrogantes que circulan en las aulas universitarias, en distintos momentos del desarrollo de un curso.

2) Estudiar cuál es su frecuencia en el devenir didáctico.

3) Indagar qué se realiza con las preguntas en ambos términos de la díada docente (enseñante-aprendiente o enseñante-grupo) a partir de la observación de distintos momentos en el desarrollo de un curso.

4)  Identificar posibles nodos conflictivos que las preguntas pudieran denunciar. Vincular su emergencia con diferentes maneras de establecer relaciones con el saber y/o con distintos formatos de concebir la enseñanza.

 

El enfoque hermenéutico y clínico-pedagógico supone un desafío metodológico importante, dado que requiere sostener una posición de escucha, de espera y de interpretación, evitando lecturas reduccionistas o causalistas.

Por otra parte, la diversidad disciplinar, institucional y pedagógica de los contextos universitarios introduce un nivel adicional de complejidad, en tanto dificulta la generalización de los resultados y obliga a privilegiar la comprensión profunda de los casos por sobre la búsqueda de regularidades universales.

 

Metodología

Se efectuarán entrevistas a estudiantes, a docentes que oficien como tutores, así como una triangulación con observaciones de clase en aulas universitarias que tengan como objetivo generar procesos formativos de este tipo. Considerar la especificidad del curso en el cual se realice la observación es de vital importancia. Es probable que las preguntas que emerjan sean diferentes si el curso es teórico o bien si es un taller, si dicho proceso formativo se encuentra al inicio de la carrera, al promediar o bien al final, tendrá sus particularidades de acuerdo con la epistemología disciplinar a la que refiera, al número de estudiantes y de docentes que lo conforman, al enclave institucional en el cual se encuentre inserto, etc. A estos aspectos se sumarán otros, también muy significativos, como la (o las) concepción(es) de aprendizaje que “pone en escena” el docente, a cómo se juega en el espacio didáctico su propia relación con el saber -entre otras-.

Un aula es un espacio habilitador del despliegue de vínculos con otros; estudiantes, docentes y también con la institución. Es un lugar donde se teje el fortalecimiento de la vinculación con la vida universitaria, con el deseo de saber y con un posible disfrute (o padecimiento) en los procesos de formación que la institución promueva, lo cual podría -a su vez- llegar a enriquecer la función enseñanza.

 

Referencias Bibliográficas

Ver en el documento adjunto